El sector carbonífero de Colombia pasa por su peor ‘cuarto de hora’

(Portafolio) La operación carbonífera de Colombia atraviesa por su peor ‘cuarto de hora’.

Muestra de ello es el reciente anuncio de la empresa Prodeco de cerrar su tarea en el departamento del Cesar con el argumento que no le cuadraba la ecuación desde el punto de vista financiero para desarrollar la operación, debido al comportamiento a la baja en la cotización del mineral.

Pero a la caída en el precio del carbón en los mercados del mundo, también se suman la compleja extracción en los depósitos llamados ‘viejos’ que terminan por subir los costos de producción, el tema ambiental que requiere inversiones adicionales y el avance de las renovables, que tienen en jaque a esta operación minera.

Para Nicolás Arboleda, asociado de Energía, Minas e Infraestructura de Baker McKenzie, el mercado global del carbón no está atravesando sus mejores momentos, ya que existe una política de descarbonización a nivel global y también cierta oposición a este mercado por la idea de que son actividades altamente contaminantes.

Por lo tanto, -dice el analista- se ha convertido en un mercado que ha perdido su apetito de inversión de países de Europa, y del continente americano.

Otra de las razones a las que apela Arboleda, tiene que ver con los contratos de aporte minero de las empresas carboneras en los departamentos de Cesar y La Guajira, los cuales posee condiciones diferentes al de las concesiones mineras tradicionales.

“Pueden llegar a ser más onerosos que las concesiones mineras bajo el Código de Minas actual. Esto implica que el government take pueda ser alto para estas compañías extractivas a gran escala y, con precios de carbón a la baja, resultan en operaciones que podrían ser económicamente inviables”, resaltó el vocero de Baker McKenzie.

Con la misma coyuntura de 2020

Pero además, a la caída del precio, la pandemia y la descarbonización en el 2020, se suma otro ingrediente, la huelga del Cerrejón que duró 91 días en los cuales la mina dejó de vender US$759 millones, y de paso impactó en el balance al final de año.

Datos de los ministerios de Comercio y Minas Energía indican que por cuenta de estas razones, el año pasado fue de los más oscuros de la operación carbonífera. En el caso de Cerrejón cerró sus exportaciones con 13,6 millones de toneladas (el más bajo en los últimos 18 años, que representa una caída del 50% respecto a las exportaciones de 2019). Por su parte, Drummond tuvo mejor cara, al registrar un decrecimiento del 10,3% en la extracción y del 4,4% en sus ventas al exterior.

Al indagar en estas dos empresas mineras carboníferas sobre el mal momento por el que atraviesa la tarea, no ocultaron su malestar, principalmente por la caída en el precio del mineral en el mercado internacional, y que influyó en gran medida en sus resultados.

“Es evidente que se mantienen las condiciones de mercado que vimos en 2020 (una demanda reducida y un precio a la baja) y, por lo tanto, necesitamos seguir el proceso de transformación para asegurar la sostenibilidad de la compañía”, señaló Claudia Bejarano, presidenta del Cerrejón.

La líder empresarial agregó que en ese proceso, es esencial contar con una mayor seguridad jurídica y un compromiso más activo del Gobierno en el desarrollo de la operación minera y así evitar los bloqueos que terminan afectando los ingresos por regalías para el país.

Por su parte, José Miguel Linares, presidente de Drummond, subrayó que “la crisis actual de la operación fue causada por la pandemia (emergencia sanitaria por la covid-19), a lo que se sumó un ciclo prolongado de precios bajos en el mercado internacional del carbón. Logramos sobrellevar la situación y emerger del 2020 nuevamente con 29,7 millones de toneladas de carbón exportadas”.

Ante un panorama carbonífero nada alentador, y con una caída en la producción del mineral, el cual cerró en el 2020 en más de 54 millones de toneladas (la cifra más baja en toda la historia de la operación), y con una proyección para el 2021 de más de 62 millones de toneladas, el sector minero hace un llamado para hacerle cambios a la misma operación.

“Se hace necesario que se adelante un ejercicio para repensar la industria minera colombiana, lo cual debe pasar necesariamente por un adecuado entendimiento de la dimensión e impacto de los proyectos mineros generadores de valor para nuestra economía”, señaló Juan Camilo Nariño, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Minería (ACM).

El líder gremial recalcó que, “sobre esta base se puede generar un marco de relacionamiento institucional mas eficiente con las diferentes autoridades mineras, ambientales y sociales, sobre premisas de claridad y seguridad jurídica que permitan a las compañías tomar mejores decisiones sobre sus inversiones en beneficio del país”.

Mayor seguridad jurídica

Para las empresas mineras con presencia en Colombia, los analistas, y el gremio del sector, la falta de reglas claras de juego y la inseguridad jurídica, también le están pasando factura a la tarea carbonífera del país.

“Los fallos judiciales han presionado la actividad, demorando las ampliaciones o haciendo inviable la fórmula operativa desconociendo el modelo minero aprobado inicialmente”, recalcó el presidente de la ACM.

En la misma línea, Hernán Rodríguez, socio de Dentons Cárdenas & Cárdenas, señaló que el Ministerio de Minas y Energía debería tomar medidas de alivio a los productores de carbón térmico especialmente en tiempos de precios bajos.

“Por ejemplo debería cambiar los indicadores para establecer los precios de referencia con el fin de calcular regalías para que reflejen el mercado asiático. Esa es la realidad hoy”, señaló el consultor.

Y agregó que las operaciones de carbón son fundamentales para el país por virtud de los ingresos que generan y del impacto social en los municipios en los que operan. “En este tiempo difícil es necesario protegerlos y arroparlos”, dijo.